Troleteca en Quito: la biblioteca dentro de un trolebús que está enamorando a niños y adultos
- Juanjo Herrera
- hace 4 días
- 4 min de lectura
Troleteca en Quito: el trolebús de los 90 que hoy transporta historias, sueños y amor por la lectura
¿Quién dijo que un viejo trolebús ya no podía seguir moviendo personas?
Solo que esta vez no lo hace por las calles de Quito, sino por mundos imaginarios, historias, conocimiento y nuevas oportunidades.
En el norteoccidente de Quito, sobre la Av. Simón Bolivar, vía a la Mitad del Mundo y dentro del Parque Equinoccial de Pomasqui, un antiguo trolebús de los años 90 encontró una nueva vida. Después de salir de circulación, hoy se transformó en un espacio cultural que invita a niños, jóvenes y adultos a redescubrir algo que parecía estar perdiéndose entre pantallas: el amor por la lectura.
Se llama Troleteca y probablemente sea uno de esos lugares bonitos de Quito que todavía muchas personas no conocen.
Una biblioteca diferente dentro de un trolebús
A simple vista, llama la atención por nostalgia. Ver un trolebús de aquellos que marcaron la movilidad quiteña despierta recuerdos casi automáticos, de seguro alguna vez tu estuviste en este Trole. Pero apenas se abren las puertas, el viaje cambia completamente.
Troleteca es una biblioteca comunitaria creada por el GAD Parroquial de Pomasqui que busca convertirse en un punto de encuentro para la imaginación, el aprendizaje y el tiempo compartido.
Aquí no solo hay libros.
También hay un pequeño espacio tipo coworking para quienes desean estudiar o trabajar, acceso a internet, juegos de mesa, un rincón pensado para niños y una selección de textos de literatura y estudio que incluso pueden llevarse a casa durante una semana.
Sí, así como lo lees: puedes escoger un libro y continuar la aventura en casa.
Y si eres de los que aman las fotos curiosas, hay un detalle que seguramente te encantará: también puedes tomarte una fotografía como si fueras el conductor del trolebús.

La historia de Gaby Ortiz, la bibliotecaria que inspira a leer
En nuestra visita conocimos a Gaby Ortiz, la bibliotecaria de Troleteca.
Hablar con ella fue uno de esos encuentros que te recuerdan que todavía existen personas profundamente enamoradas de lo que hacen.
Entre sonrisas y entusiasmo, Gaby nos contó que fue seleccionada entre varios postulantes para convertirse en la bibliotecaria de este espacio cultural.
Su historia tiene algo casi cinematográfico.
El día de las pruebas tenía planificado viajar a la playa. Presentó su examen, respondió con rapidez y confianza —gracias a la experiencia acumulada desde sus 17 años dentro del mundo de la lectura— y emprendió su viaje.
Pero horas más tarde, mientras ya iba en camino, recibió una llamada inesperada.
Debía regresar.
Los encargados del proceso querían verla nuevamente.
Gaby decidió pausar sus vacaciones y volver a Quito.
Al regresar recibió la noticia: había sido elegida y comenzaría a trabajar el siguiente lunes.
Después de eso sí pudo continuar su viaje a la playa, esta vez con algo extra en el equipaje: la emoción de un nuevo comienzo.
Y es que Gaby no llegó aquí por casualidad.
Es profesional en bibliotecología, licenciada en inglés y cuenta con varias especializaciones que le permitieron abrirse camino dentro de esta rama y trabajar en distintas instituciones educativas.
Pero quizá lo más bonito no está en su hoja de vida, sino en cómo habla de la lectura.
Cómo despertar el hábito de leer en niños sin obligarlos
Uno de los aprendizajes más lindos que nos dejó esta conversación fue escuchar la manera en la que Gaby entiende la lectura infantil.
Aquí nadie obliga a leer.
De hecho, sucede algo curioso.
Muchos niños llegan atraídos por los juegos de mesa o por la curiosidad de entrar a un trolebús convertido en biblioteca.
Empiezan jugando, explorando, mirando alrededor.
Y poco a poco los libros empiezan a llamarles la atención.
Ellos mismos se acercan.
Ellos mismos preguntan.
Ellos mismos empiezan a leer.
Para Gaby, esa es la mejor forma de construir un hábito lector: permitir que nazca naturalmente, sin imposición, dejando espacio para que la curiosidad haga su trabajo.
Una reflexión que, honestamente, también aplica para adultos.
Porque quizá el problema nunca fue leer… sino no haber encontrado todavía el libro correcto.
Por qué Troleteca vale la pena visitar
Troleteca no es solamente una biblioteca.
Es un espacio para desconectarse un poco del ruido digital y reconectar con algo que muchas veces dejamos olvidado: el tiempo lento.
El tiempo para leer, conversar, pensar, aprender o simplemente sentarse un rato.
Además, el entorno natural del Parque Equinoccial hace que la experiencia se sienta todavía más agradable.
Puede convertirse fácilmente en un plan diferente para familias, estudiantes, parejas o incluso para quienes quieren salir solos un momento y regalarse un rato de calma.
En una ciudad que muchas veces corre demasiado rápido, espacios así se sienten necesarios.
Un lugar que nos recuerda que leer sigue vivo
Si alguna vez pensaste que la lectura estaba desapareciendo, Troleteca demuestra exactamente lo contrario.
Leer sigue vivo.
Solo está encontrando nuevas maneras de acercarse a las personas.
A veces en un libro.
A veces en una conversación.
Y a veces dentro de un trolebús de los años 90 estacionado en Pomasqui.
Si quieres conocer más sobre este proyecto o enterarte de actividades, síguelos en Instagram: @troleteca_
Tal vez tu próximo gran viaje no necesite maletas.
Solo un libro.





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